14/12/2019

VUELTA DE PÁGINA


















EDITORIAL

12 de Diciembre de 2019

 

               Oficialmente está terminada la era Macri, que se retiró con una escueta muchedumbre reunida en Plaza de Mayo para escucharlo despedirse  y verlo hacer un gesto que simboliza todo el cariño recibido, algo así como si dijera: “…y por eso los llevare siempre en mi páncreas”. Triste secuencia final de un gobierno que empezó diciendo: No vuelven más, después, pierden en primera vuelta, luego pierden en segunda vuelta, luego ganaron por menos de lo esperado, después terminamos el mandato y finalmente vamos a volver.

Pero lo que volvió fue otra cosa, materializado en el Kukapallooza del 10 de diciembre, o el FernandezFest 2019,  donde todo fue una fiesta, una celebración de sobrevivientes, ojos abiertos en franca sorpresa de haber atravesado estos 4 años de macrismo cuando parecía, no hace mucho, a principios de año nomas, que no había salida posible. Desde las intenciones, el discurso del presidente fue impecable: democrático, audaz por momentos, sensible, consistente. En términos generales los ministros elegidos están a la altura de las circunstancias, empezando por el hecho de que un ser humano reemplazara a la Bullrich en seguridad y la vuelta al status de ministerios, por ejemplo Salud entre otros.

Sí, nada ha cambiado todavía. Se vio el martes también, donde mientras la fiesta se desarrollaba, laburantes estresadísimos , alienados y empobrecidos, volvían a sus hogares, en una capital que está llena de gente durmiendo en la calle, pidiendo plata para comprar comida para sus hijos. Materialmente estamos en crisis, pero lo simbólico, ay, lo simbólico… Redescubrir lo grande que es la Plaza de Mayo sin rejas, por un día por lo menos perderle miedo a la cana, saber que ese día, el 10 de diciembre, todo iba a estar bien.

En todo es mejor la esperanza que la desesperación decía Goethe, y de eso se trató, de recuperar la esperanza de ponernos en serio a terminar con el hambre, a terminar de hablar de excluidos, a terminar con mujeres desangrándose en una camilla clandestina, a vivir en un país donde no nos maten por la espalda. Todo eso fue el martes y mucho más, una esperanza de construir una patria que nos vincule de una manera más solidaria.

Pero, a riesgo de ser repetitivo, saber que se fue Macri pero no lo que representa, es necesario pero no suficiente. Hay cosas que no debemos dejar de observar de este lado. El presidente en su discurso estableció un contrato con nosotros que debemos hacer cumplir  y ese es nuestro trabajo, observar que eso que se prometió hacer se haga. Y pragmatismos aparte, no tenerle miedo a las preguntas incomodas. ¿Qué hace Berni en el ministerio de seguridad de la provincia? ¿Para qué se está preparando Kichilove? ¿Así va a ser, palo y palo si esto no sale bien? Suponiendo que es el hombre que más sabe de seguridad en el mundo y sus alrededores, ¿era necesario? ¿No hay nadie más? ¿Por qué él? Porque ojo, no estamos ya en el tiempo donde nos decían que  un pibe se murió ahogado y nadie, ni gendarmería ni sus jefes políticos, se hicieron responsables. Nosotros sabremos muy bien a quien ir a golpearle la puerta si esto vuelve a pasar. Nada será fácil, porque las clases dominantes difícilmente entreguen sus privilegios. Las masacres de nuestro pasado  demuestran la vocación caníbal de un sector de las clases dominantes argentinas. ¿Y qué hacemos con el caníbal? ¿Nos lo comemos? ¿Dejamos que nos coma? ¿Eso nos obliga a convertirnos en caníbales nosotros?

Todo tiempo nuevo genera nuevas preguntas, lo bueno es que parece que esta vez, todos estamos involucrados en las respuestas.

Alejandra Pizarnik: Hay que luchar todos los días, como Sísifo.  Por todo hay que luchar siempre. Hasta por lo que ya tenemos y creemos seguro. No hay treguas.

 

EL NIDO DEL CUCO

   

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