07/12/2019

FINAL DE TEMPORADA













 

 

 

 

 

EDITORIAL

5 de Diciembre de 2019

            Finalmente llegó, parecía imposible, improbable, pero acá estamos, viviendo la última semana de gobierno del mejor equipo de los últimos 50 años. Venían a quedarse, no duraron más de un round y, atenti los somelliers de la república, la democracia y coso, se van con la cola entre las patas porque por ejemplo, el presi ojos de cielo está imputado en 200 causas por asociación ilícita, enriquecimiento, abuso de autoridad y falsificación de documento público.  Y no solo eso, algunos ministros también están algo asustados, por ejemplo la Ministra de Seguridad, que no tendrá la pluma y la palabra, pero sí la espada para defenderse.

Ojo, dejaron la vara muy alta, va a haber que estar a la altura , porque  salvo en lo que respecta al empleo, la pobreza, el consumo, los sueldos y jubilaciones, la salud, el hambre, la educación, la justicia, la deuda, la industria, la inflación y el crecimiento, a Cambiemos no le fue tan mal. Miremos la foto, no solo la película… Será en todo caso, el fin de 4 años surrealistas,  como una pesadilla de la que no podes despertar; donde cada tanto el cerebro estalla por el aire, hipocresía, fakes, cinismo, doble mensaje, la receta para volvernos locos.

Dirán ellos, en sus balances alucinados, que sus mayores logros fueron restablecer valores de probidad institucional, que la lucha contra la droga, el terrorismo, la honestidad del estado que construye caminos en vez de acumularla en bolsos. La inserción en el mundo, la libertad de expresión, las reglas claras… Dirán eso y algunas cosas más que son ciertas en la realidad que construyeron estos años, que les permitió, entre otras cosas, irse con un 40% de intención de voto.

Así como casi el único recuerdo que tenemos de De la Rua es verlo desorientado sin poder salir de un estudio de televisión, ¿cómo será recordado Macri? ¿Haciendo pucheritos en el Colón? ¿Golpeando el pavimento o gritando como loco que no se inunda más? ¿Explicándonos que en algún lugar sobra y en otro falta agua? ¿Fuera de sí el 11 de agosto con cara de si quiero o si tengo? ¿Mientras nos echaba la culpa de la devaluación? ¿Explicándole al Rey de España lo triste que nos pusimos cuando nos independizamos? ¿El crecimiento invisible? O lo recordaremos por algunas de las 2358 selfies que se sacó en alguna reposera?

Lo cierto es que si esto sale bien, o sea, si generamos los mecanismos para que estas cosas no vuelvan a pasar, el destino de este gobierno será la justicia, porque deberán responder a uno de los mayores robos que hubo en este país, y después el olvido, el basurero de la historia, ahí donde van los que ya cumplieron su miserable papel en la historia de los pueblos. Olvidaremos que Gendarmería le dio un premio a Bullrich porque los encubrió en un asesinato. Olvidaremos eso porque no olvidaremos a Santiago Maldonado. Olvidaremos los nombres de los que nos hambrearon porque no olvidaremos el hambre de nuestros hermanos. Olvidaremos los rostros de los que nos hicieron sufrir porque no olvidaremos los rostros que vimos sufrir y suplicar estos años. Olvidaremos a nuestros verdugos porque no olvidaremos a los que cayeron bajo su yugo.

Ya se vienen nuevos tiempos, muchos cambios se van a producir y ya, pronto, nos tenemos que poner a hablar y pensar sobre eso, sobre lo que viene. Pero por el momento, el 10 de diciembre, declarado el “día de la luz al final del túnel”, dejemos el Cabildo bien sucio, llenemos el Centro de micros naranjas y que quede impregnado en la catedral la baranda a chorizo y cerveza durante un mes por lo menos.

Demos vuelta la página, miremos de frente este país devastado y hagámoslo de nuevo, ya está, fueron  4 temporadas, pero llegó a su final esta serie que bien podría haberse llamado: Las aventura de  Don Gato y su pandilla.

EL NIDO DEL CUCO

   

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