16/11/2019

LA GUERRA DEL LITIO


 

 

 

 

 

 

 

 

 

EDITORIAL

14 de Noviembre de 2019

 

              Analizar la vida institucional de un país es algo complejo, más en esta época donde la información que circula perdió el valor verdadero/falso, siendo lo importante que se crea en lo que se está diciendo. Y por supuesto, los medios son responsables directos de implantar ideas que siempre están al servicio de algún interés particular.

A tono con los tiempos donde todo es opinión, tal vez el caso de Bolivia sea el ejemplo más cabal de esta era de post-post verdad. Se discute si eso que está sucediendo es un golpe de estado o no, porque un militar que te aconseja renunciar hace solo eso, te aconseja, de amiguis nomas. Prenderle fuego a la casa del presidente de la cámara de diputados es apenas reforzar su convicción para que también renuncie voluntariamente.

Inclusive ahora que sin quórum, con el parlamento vacío, con los partidarios del MAS perseguidos y proscriptos, una Doña nadie se autoproclama Presidenta. ¿Ya podemos denominarlo golpe de estado? ¿Qué opinan los catadores de democracia? Esos someliers de la república. Así estamos, discutiendo si el cielo es azul.

Y el horror, lo que nos horroriza ni siquiera es lo central. Impresiona: de enserio, ¿con la biblia en la mano? ¿Quemando la wiphala? Guau, ese fascismo si se puede ver. Y los diarios han tenido que trabajar mucho y sacar a relucir el peligroso ingenio que tienen para evitar hablar de Golpe de Estado: crisis, crisis autoinflingida, crisis institucional, renuncia, caída… No fue un golpe, es una deposición cívico-militar a las finas hierbas con colchón de la OEA.

Otros que muestran la hilacha son algunos personajes del troskismo de Bidet, vernáculos, que nunca apoyaron a Evo porque no era muy marxista, dándole clases de cómo resistir con coraje los golpes de estado. ¡Salgan, salgan bolivianos a luchar, agarren las armas, que los masacren, que los destruyan, viertan su sangre por la causa, que nosotros los convertiremos en mártires, en héroes de la liberación, mueran por nosotros así podemos seguir la lucha contra el imperialismo! Meros  observadores cobardes de luchas ajenas.

Y mientras tanto, no vemos la emergencia de lo nuevo. Es evidente que se ha consolidado una derecha con arraigo social y con capacidad de movilizar grandes grupos bajo consignas reaccionarias, basadas en odios raciales y de clases. Esto es inédito porque la derecha nunca se sintió cómoda en la calle, pero hace un tiempo que la viene disputando. Mismos objetivos, diferentes métodos, esta nueva derecha se llena la boca de libertad y democracia pero su matriz es abiertamente fascista.

Los movimientos populares encuentran un límite en su propia institucionalización y la sucesión de liderazgos. O eternizan a su líder fundador, generando desgaste en la sociedad y riesgo de personalismo, o se exponen a los Lenin Moreno, los Macri… Es un riesgo real y hay que pensarlo esto. Es la principal fortaleza y a la vez su principal debilidad.

Y el dedo del Tío Sam nos señala, te quiero a vos dice, tengo planes a futuro, el mío, no el de ustedes. Nosotros no tenemos futuro, tenemos recursos naturales y quieren el poder para poder usarlos. Poder, el poder real, eso es lo que se discute en América Latina. Lo demás es sofismo puro. Bolivia tiene el 70% de las reservas de Litio del mundo. EEUU no tiene Litio. El litio será fundamental de acá a 20 años, porque a base de litio van a funcionar todas las cosas que funcionen a luz solar, entre ellos los autos que ya no tendrán petróleo que los haga moverse. Eso es lo que señala el Tío Sam, antes fue el petróleo, antes fue el cobre, antes las minas del potosí, antes el oro. Bienvenidos a la guerra del Litio.

 

EL NIDO DEL CUCO

   

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