15/06/2022

UN FANTASMA RECORRE EL ANDAMIO


 

 

 

 

 

 

 

 

Por RAMONA SOTO

             La arquitectura es otro ejemplo  de estructura ideológica. Ahora, no de la magnificencia del arte a la que da lugar una clase triunfante, sino a la decadencia a la que puede llevarla.

La arquitectura está a mitad de camino entre el arte y la utilidad práctica inmediata. Es por eso mismo la más vapuleada por el capitalismo, que se ha dedicado a desgastar el filo de toda producción arquitectónica interesante. Vean si no, la evolución de la arquitectura desde Eiffel a César Pelli. En Eiffel vemos todavía la utopía constructiva de la burguesía francesa, la idea de que la humanidad posee una potencia inexplorada: es la época de la construcción con materiales novedosos, el acero en este caso. Como una catedral gótica metálica, la Torre Eiffel representa el triunfo de la voluntad humana. Es, en su fealdad, la expresión más elevada de lo que va a ser el arte constructivo en acero, antes de que la ley del valor la someta a la regularización y el ahorro. Es un edificio público, como el Palacio de Cristal de Londres, lo que explica su audacia.

Aún así, todavía puede verse la misma audacia en la construcción de las grandes terminales ferroviarias de la época, véase si no la de Retiro (no la del San Martín, que es un galpón infame) sino la del Mitre y Constitución. Algunas grandes fábricas se van a construir con este estilo, pero la ecuación espacio=dinero va a llevar a una construcción híper simplificada, que va a repetir el estilo de Chicago, cuadrado y sin muchas complicaciones. El mismo estilo de Chicago, la construcción sostenida en ladrillos, va a expresar la decadencia del arte ladrillero inglés, que se puede ver todavía en Puerto Madero.

El movimiento más importante de la arquitectura del siglo XIX va a ser el Art Nouveau. Surge en relación a un  movimiento inglés, el Art&Crafts. Ambos tienen origen en la izquierda ligada al movimiento obrero. El Art&Crafts, como su nombre lo indica, arte y artesanía, buscaba llevar el arte a los objetos cotidianos. Uno de sus principales inspiradores era el socialista inglés William Morris. Los objetos producidos por el movimiento se van a caracterizar por las líneas curvas, con materiales no estandarizables fácilmente, como el vidrio y los metales. Los motivos decorativos son complejos, recargados. 

El Art Nouveau va a insistir en esta línea en relación a la agricultura. Uno de sus primeros resultados se ven en las obras de su arquitecto guía Víctor Horta, que proyecta, entre otras , la Casa del pueblo del Partido Socialista Belga.

El problema con el Art Nouveau es que es difícilmente estandarizable debido a la abundancia de líneas curvas, por lo que sus construcciones, como los objetos del Art&Crafts, terminan siendo muy caras. 

Paradójicamente, la reacción contra el elitismo burgués culmina en una nueva elitización. El Art Decó primero y el movimiento Racionalista después, vienen a darle una salida al problema: las líneas orgánicas, naturales, del Art Nouveau se convierten en ligeramente onduladas primero y en rectas después. El Racionalismo ya es una verdadera deformación cuadrada que se despliega a pleno bien avanzado el siglo XX, los edificios gigantescos, rectos, cuadrados, verdaderas cajas de vidrio y concreto ; el paraíso del Hombre Araña. Paralelamente, los espacios se achican y los edificios se transforman en panales: Lugano I y II.

La arquitectura posmoderna reúne todos los elementos en las modernas catedrales con las que la burguesía festeja su decadencia. El resultado son unos edificios gigantescos, ampulosos, símbolos del derroche sin gusto. No casualmente, sus mayores exponentes son los shoppings.

El arquitecto estrella de ese movimiento es el argentino César Pelli. Parece que tuvo el privilegio de ser el arquitecto de la burbuja financiera de los ´90; contribuyó a definir con sus construcciones la silueta de Nueva York, celebró el triunfo del mundo de las finanzas en la Londres de Thatcher, en la Buenos Aires de Menem (véase el edificio de Telefónica) y remató su obra con la construcción de las torres de Kuala Lumpur, la apoteosis de la explotación del trabajo sobre las masas del sudeste asiático. Paradoja de las paradojas, el hermano de Pelli, también arquitecto, se dedica a la edificación popular en el nordeste argentino.

La arquitectura es el arte más sometido a la lógica del capital, y por ende, al valor central de la burguesía, la propiedad. Su acción se nota más todavía en la extensión del arte de la vivienda que es el urbanismo. Desde siempre atravesó la arquitectura la idea de que era posible reformar la sociedad reformando el hábitat. La reforma del espacio urbano es concebida como una forma de transformar no sólo la habitación, sino la sociedad misma. Y, por lo tanto, si hay una actividad cargada de ideología  es el urbanismo. Porque está atravesado directamente por la lucha de clases.
 

El París actual, con sus grandes diagonales y avenidas, por ejemplo, fue construido por el Barón de Hausmann. El antiguo París de callejuelas zigzagueantes, de las cuales queda algo todavía, fue barrido para crear espacios abiertos y formas de circulación rápida. ¿Por qué? Por la revolución de 1848. Como todas las revoluciones, la del ‘48 tuvo un componente esencial de toda revolución parisina: las barricadas. Los parisinos sacaban los adoquines y con lo que tenían a mano levantaban murallas impenetrables en medio de barrios de difícil tránsito, semiescondidos. Se podía destruir una barricada con un cañón, pero para eso había que acercarse…

Pero si en vez de callejuelas la lucha se daba en las avenidas, ahí es otra cosa. Avenidas entonces, dijo la burguesía. El urbanismo burgués es un medio para controlar y segregar a la población, para establecer diferencias y marcar los límites. Véase sino la ciudad de Buenos Aires, los ricos con los ricos (Palermo y sus lagos) y los pobres con los pobres (Parque Patricios). Esto no impide que haya un urbanismo no burgués o, al menos , un urbanismo burgués reformista, como el de las ciudades jardín o el de Le Corbusier, aunque todo haya terminado en la arquitectura del country, la consumación del mal gusto burgués , propio del gueto de mala muerte que no es más que la degradación de la casa Robbie o la casa de la cascada de LLoyd Wright.

  

Últimas Publicaciones

22/06/2022

EL FIN DEL MUNDO

Por SERGIO KIERNAN                 No fue la primera guerra de la humanidad y tampoco sería la última. Pero la Gran Guerra estaba destinada…

22/06/2022

LAS AGUAS Y LAS LETRAS

Por JUAN FORN                El holandés Frank Westerman adoraba desde chico un libro llamado Kara Bogaz. Nacido en los ’60 de padres miembros del…

21/06/2022

MANUAL DE LAS ANTINOMIAS POLÍTICAS

Por VITO SOSA             Todos los días a la hora 25, paso por la esquina que está a mitad de cuadra. Llego para la dispersión…

21/06/2022

François Dominique Toussaint-Louverture

Por PABLO BRUNO          François Dominique Toussaint-Louverture: Saint Domingue, 20 de mayo de 1743 – Fuerte de Joux, La Cluse-et-Mijoux, cerca de Pontarlier, Francia, 7 de abril…

21/06/2022

UN TAL TIPO ESTEREO TIPO

Por ALBERTO NOGUEROL “El estereotipo es un hecho político, la figura mayor de la ideología” Roland Barthes Juan Estereo Gil Cambiasso era un tal tipo de aquellos lo que se…