01/11/2021

ARGENTINA 2001, LOS MESES PREVIOS


 

 

 

 

 

 

 

 

Por SEBASTIÁN COMINIELLO

No demuestres lo que hay detrás del espejo, no tendrás poder, ni abogados, ni testigos
Charly García

 

       El Argentinazo constituyó un quiebre en el desarrollo del sistema capitalista argentino y nos permite entender el proceso que se abrió con la insurrección de diciembre de 2001, como reflujo relativo posterior. Esta insurrección no se limita sólo a las jornadas de diciembre, del 19 y 20, sino que corresponde a un período mayor en el cual observamos un ascenso en el nivel de lucha de clases. Los hechos no fueron espontáneos, tuvieron una dirección incompleta.
En efecto, no podemos sostener que haya existido una dirección política y técnica, pero sí moral: la que ejerció el movimiento piquetero. Esta dirección se manifiesta ya durante la década del noventa, en la extensión y aprobación por parte de diferentes  sectores sociales en los métodos de lucha tradicionales de la clase obrera: la acción directa. Estamos hablando del “piquetazo”: las tres semanas consecutivas de cortes de ruta a nivel nacional (24 horas la primera semana, 48 la segunda, 72 la tercera) que fueron protagonizados por diferentes fracciones de clases, organizaciones y partidos de izquierda. Este hecho poco investigado es un cambio en el transcurso del proceso que se agudiza en diciembre de 2001 y termina con la renuncia de De la Rúa.

El 24 de Julio de 2001 se reunió en La Matanza la Primera Asamblea Nacional Piquetera con la presencia de dos mil delegados. Participaron la CCC, FTV (CTA), PO y MTR. Allí se votó, por unanimidad, la realización de un plan de lucha nacional con cortes de ruta progresivos en reclamo de la derogación del decreto y la ley de ajuste, la libertad de los presos políticos y el retiro de Gendarmería de Salta. El 31 de Julio de 2001 comenzó la primera jornada de cortes de ruta en todo el país. Durante 24 horas se realizaron piquetes en las rutas nacionales 3, 11 , 22, 34 , 45, 66 en catorce provincias de todo el país.

En Neuquén, tres mil personas entre desocupados, empleados estatales y partidos de izquierda cortaron la ruta 22. Alrededor de una docena de cortes se efectuaron en la provincia de Tucumán. También en La Rioja los docentes, los trabajadores estatales y los trabajadores de la justicia realizaron un paro y cortaron la ruta 38. En Santa Fe, cientos de manifestantes cortaron la ruta 11. 

La segunda jornada de cortes, de 48 horas, tuvo lugar el martes 7 de agosto. ATE convocó a un paro de la misma duración. La Capital Federal tuvo más cortes y piquetes que la jornada anterior: se cortaron la Av. Corrientes al 5600, Perón al 500, Rivadavia y Callao y hubo una marcha hacia Plaza de Mayo. Los hechos más significativos se produjeron en La Plata, con más de un millar de manifestantes, entre los que se encontraba el Movimiento Teresa Rodríguez exigiendo el desprocesamiento de 58 piqueteros presos por el gobierno de De la Rúa. A su vez, se sumaron 60 organizaciones barriales y de desocupados, Centros de Estudiantes de La Plata, Beriso y Ensenada, concentrándose en Plaza San Martín frente a la Gobernación y marchando hacia la rotonda ubicada en la calle 60 y 22, donde realizaron el piquete.

También estudiantes de las facultades de Medicina, Ciencias Naturales, Ciencias Exactas, Informática  y del Colegio Nacional tomaron sus instalaciones en repudio a los recortes de presupuesto educativo y anunciaron su adhesión a los piquetes. En La Matanza se concentraron sobre la ruta 3, kilómetro 27.5 en el barrio Santa Julia, localidad de Gregorio de Laferrere, manifestantes de la CCC y del MTR. Luego marcharon hacia el kilómetro 22, donde los esperaban integrantes de la FTV, de Luis D’Elía. También se produjo un corte de ruta en 197 y Panamericana con alrededor de 800 personas, integrantes de la CCC, CTA y PO. Trabajadores de Obras Públicas se manifestaron en la calle 7 y 58 . En Ushuaia, piqueteros incendiaron un colectivo con el que habían cortado la Avenida Perito Moreno (un tramo de la ruta 3 que cruza el parque industrial). Estos pertenecían a la CCC, Comisión de Lucha Renacer y ATE. En la provincia de Buenos Aires hubieron cortes en Mercedes, 9 de Julio, Moreno , Marcos Paz, San Antonio de Areco, Bahía Blanca, Mar del Plata, Tigre, Merlo, Morón, José C. Paz, San Miguel, 3 de Febrero, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Avellaneda, Esteban Echeverría, Ezeiza y Florencio Varela.
La CTA realizó un paro nacional con movilización a Plaza de Mayo en rechazo al ajuste que instrumentó el gobierno y anunció para el 10 de diciembre una consulta popular por un seguro de empleo y formación para jefes de hogar desocupados. La medida de fuerza afectó la educación en los tres niveles, la prestación de servicios de salud en los hospitales públicos y los de Justicia en el ámbito nacional.

El corte de 72 hs. comenzó el martes 14. Ese día se produjeron alrededor de 29 cortes de ruta en todo el país, según datos oficiales, en donde participaron mayoritariamente organizaciones como la CCC, la FTV, la CTA , PO y MTR. Para el miércoles 15, los cortes ascendieron a 33, 103 fueron las interrupciones de caminos y calles y 14.000 los participantes en las manifestaciones. Se realizaron 14 cortes en la Provincia de Buenos Aires y 7 en el Chaco. La tercera jornada de cortes finalizó el jueves 16 con 35 cortes y con una manifestación de 7000 personas frente a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires.

Esta breve descripción nos demuestra el protagonismo central del movimiento piquetero, que se instaló como principal opositor al gobierno radical del momento. Éste estaba formado en su mayoría por partidos de izquierda que plantean la oposición, no a tal o cual política, sino al gobierno mismo. Asimismo, el movimiento piquetero no se encontró aislado. En todas las movilizaciones y cortes descritos observamos la participación de fracciones de la pequeña burguesía y de la clase obrera ocupada: trabajadores del estado, docentes, estudiantes, etc.

Otra característica importante es la ausencia de las dos CGT en las acciones llevadas a cabo durante esas tres semanas. Frente a esta inactividad de las Centrales, que le dan la espalda al proceso de lucha más significativo del momento, el movimiento piquetero  exige a la dirigencia sindical la realización de una huelga general. Es decir, presiona y actúa como dirección, de hecho. La huelga finalmente convocada por las CGT el 13 de diciembre debe ser comprendida en este contexto. Por un lado, es un intento de contener al movimiento piquetero que genera presión y que puede poner en jaque al sistema social, es decir, un intento de darle un cauce institucional a una corriente movilizada, desinstitucionalizada y en constante radicalización. Pero, además, la convocatoria a la huelga del 13 es la manifestación de la crisis por arriba, es decir la oposición de una fracción de la burguesía (encarnada en la burocracia sindical) contra el gobierno de De la Rúa. Ambas CGT y también la CTA representan el desarrollo de las estrategias burguesas dentro del movimiento obrero. La división de las CGT pone de manifiesto las diferencias programáticas de las fracciones de la burguesía. Por ese motivo, cada confederación tiene un accionar distinto frente al proceso de crisis.

En un principio la CTA forma parte del piquetazo pero, a medida que el movimiento se va radicalizando en conjunto con las diferentes fracciones de clase que participan, se reposiciona, apartándose del movimiento. En este sentido, presenta una moción para reemplazar la consigna, a esa altura mayoritaria: “Fuera Cavallo – Fuera De la Rúa” por “Fuera Cavallo”; en un intento de sostener al gobierno. La Central, por lo tanto, no apoya la impugnación del régimen: se oponía al ministro de economía (al modelo neoliberal) pero no al Presidente. Sin embargo, la sociedad movilizada superó ampliamente estas dirigencias reformistas y reaccionarias que actuaron como freno al proceso.
Como corolario, el día 20 ni la CGT ni la CTA llamaron a la movilización. Posteriormente estas dos centrales condenaron la insurrección que puso fin al gobierno de De la Rúa.

El Piquetazo y el Argentinazo se encuentran fuera del sistema institucional, lo cual nos habla de la efectiva metodología que se utilizó para conseguir reclamos: la acción directa y la vía insurreccional en el período anterior a las jornadas de diciembre.

Estos hechos son la soldadura de una alianza heterogénea: clase obrera y pequeña burguesía, crucial en todo proceso revolucionario. La alianza entre la clase obrera y la pequeña burguesía expropiada es necesaria porque no hay revolución que se haya desarrollado hasta el final con exclusiva participación obrera, sin ningún tipo de alianzas. La clase obrera necesita organizar un tipo de alianzas para llegar al poder. La pequeña burguesía dota a la clase obrera de una serie de elementos que le son necesarios, por ejemplo, los intelectuales.
Para conducir, para dirigir, hay que tener cierta formación, cierta práctica de mando. Siempre el proceso se acelera si se atrae a gente de otras clases.
Otra razón por lo que es una alianza importante es porque evita que la pequeña burguesía sea utilizada como base de masas de la burguesía. El nazismo es un buen ejemplo, toma a la pequeña burguesía y al campesinado alemán y lo utiliza para reprimir a la clase obrera. Siempre hay que evitar que la pequeña burguesía caiga en manos de la burguesía.
La izquierda argentina tiene ya un desarrollo y un conocimiento claro que la pone en mejores situaciones, de cara a un próximo levantamiento.

  

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