02/11/2019

SALIR DEL INFIERNO

















 

EDITORIAL

31 de Octubre de 2019

 

            Si algo había dejado claro agosto, era que estas elecciones iban a resultar históricas por varios motivos. Mas allá de lo que suceda de ahora en más, el retroceso histórico que había significado la elección del 2015 imponía en primer término la necesidad de derrotar electoralmente al Macrismo, y se lo derrotó. Se lo derrotó en primera vuelta, por una diferencia que rondará finalmente entre 9 y 10 puntos. Por primera vez en la historia un oficialismo que se presenta a una reelección no resulta elegido, y se recupera la provincia de Buenos Aires, entre otras cosas.

Hay, eso sí, cierta sensación de que no fue una victoria contundente, inclusive dando lugar a ciertas teorías conspirativas que, como sabemos, sirven para explicar hechos que no salieron como uno esperaba que salieran.  Sí, la primera reacción de caer en la cuenta que 10 millones de argentinos creen que Macri es lo mejor para el país es: Adiós, gracias por todo, me retiro de la vida.

Es sorprendente, y muy preocupante, que en un contexto de declive  económico total este gobierno haya obtenido 40 % de votos, y acortado la mitad de la diferencia en su contra con respecto a las PASO. Ya habrá tiempo para analizar lo que pasó en esta coyuntura. Pero hay explicaciones, y algunas muy simples; por ejemplo, en un contexto de extrema polarización, el piso siempre se acerca a un 40%.

Con extraña mesura, la transición empezó sin que nadie se enoje y nos haga daño. Vidal anunció que se va a vivir con los padres, Martiniano Molina perdió la intendencia de Quilmes y se fue al grito de Vamos a Volver, Peñá lloró, Pato Bullrich y Pichetto buscan laburo y Carrio anunció que terminó su misión política… Debo irme, mi planeta me necesita… Así es, los que venían a terminar con el Peronismo se desparraman en una diáspora, tal vez pensando que si entran en un cono de oscuridad nadie los hará cargo de este desastre. Por ahí les sale.

Mientras tanto, el cepo cósmico ha comenzado. Quemando hasta las últimas de sus banderas, la chetocracia se retira con un control de cambios más duro que el que heredó, con un caudal de planes sociales mayor al que decían venían a combatir, mal le pese a los resentidos sociales, que necesitan creer que alguien vale menos para sentir que él vale más, que se indignan y declaran que no van a donar más ropa y comida y que en su mayoría si le das una pala le buscan el enchufe. Feliz cepo para todos ellos.

Fue tan eficaz la derrota que quieren instalar algo así como un jefe de la oposición, un rol que no existe en este país y que difícilmente un presidente derrotado pueda cumplir. Fue tan contundente la victoria, que se quiere instalar que se regalaron bancas de diputados para que el oficialismo tuviera una salida decorosa. Es una falacia pensar que se ganó por poco, y ya hay que ocuparse de lo que viene. Que será difícil, contradictorio, desafiante, que a veces nos llenará de dudas. Y donde una sociedad exigirá fuertemente que lo que se prometió, se cumpla.

No hay que relajarse ahora, porque no hay recetas mágicas, porque todo el poder que representó al macrismo sigue ahí, y no van a entregar fácilmente sus privilegios, y porque nos prometimos un Nunca más, un nuevo Nunca más que acabe con esta tristeza. Llevemos a cabo la peor venganza, seamos un pueblo feliz, hagámoslo posible. Fueron 4 años de infierno. Pero se acabó.

 

EL NIDO DEL CUCO

   

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