07/12/2020

BARRITAS DE CEREAL (VENENO FINAL)


 

 

 

 

 

 

 

 

Por MATÍAS SÁNCHEZ BOLLA

            No es prudente generalizar, así que sólo voy a poner información dura sobre ciertos ingredientes que tienen algunas barritas de cereal. Y si bien me gustaría que sea como pasar lista, y que cuando menciono alguna de las porquerías que tienen, las barritas que las tienen levanten la mano; sé que eso no va a pasar. Lo que sí puede pasar es que alguien que lea esto, en vez de ver el dibujito del frente del paquete, lo de vuelta y lea los ingredientes para darse cuenta lo que está comiendo, ya que muchos los ponen con abreviaturas o siglas y la mayoría de la gente se confunde, o no lo entiende. Por ejemplo (y para mantener un poco el tono humorístico, ya que en realidad esto es un verdadero drama):

JAF es bueno. Es un músico que se hizo popular en los 90, por las reversiones de temas en español como Wonderful Tonight de Eric Clapton.

JMAF es malo. Es un edulcorante cuya acumulación en el organismo es nociva para tu salud. 


Veamos algunos ingredientes que tiene una barrita de cereal promedio (industrializada):

JMAF (HFCS en Inglés)
Jarabe de Maíz de Alta Fructosa. Al igual que el azúcar blanca, está compuesto por fructosa y glucosa. Se hizo popular (y rentable para los empresarios) a fines de los años ’70 cuando en Estados Unidos el precio del azúcar regular se elevó, mientras el del maíz era bajo a causa de los subsidios gubernamentales. La absorción de este azúcar, se produce en el intestino delgado, desde donde inicia su viaje hasta el hígado. La ingesta elevada  de JMAF podría ocasionar síntomas asociados a mala absorción, como distensión abdominal, meteorismo y diarrea. ¿Por qué? Porque en el hígado la fructosa se puede utilizar para producir energía pero también como depósito de energía en forma de hidratos de carbono o como fuente no regulada de precursores para la síntesis de grasas. El consumo prolongado de fructosa puede contribuir al desarrollo de Síndrome Metabólico, un conjunto de anormalidades metabólicas entre las cuáles podemos encontrar: obesidad, hiperglucemia, dislipemia, hipertensión arterial, entre otras, y que son factores de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular y diabetes.

Estudios recientes han demostrado que altas concentraciones de fructosa disminuyen la sensibilidad a la insulina y aumentan los valores de glucosa en sangre. Esto, a largo plazo, deteriora las células que producen insulina, conduciendo por ejemplo a la diabetes tipo 2. Además, las elevadas concentraciones sanguíneas de insulina, estimulan la producción hepática de grasas, influyendo directamente sobre el desarrollo de la hipertensión.

Por último, muchos estudios a lo largo del mundo sugieren reducir el consumo de JMAF ya que pueden desarrollar hígado graso y obesidad prematura en niños, mientras que otros estudios llevados a cabo en ratas demuestran trastornos en el sistema reproductivo femenino y una excesiva acumulación de lípidos.

 

Almidón de Maíz

El almidón de maíz, también conocido como harina de maíz o maicena, no es un producto que se pueda destacar como sano, por el contrario, tiene muy pocos beneficios nutricionales. Se utiliza frecuentemente como un agente espesante o aglutinante para las sopas, salsas, guisos, budines y postres. Proviene del grano de maíz y no contiene los mismos beneficios integrales del maíz puro, por esta razón y como es un alimento ultra-procesado y no aporta valores nutricionales, es considerado un pseudo-alimento. Hasta aquí parece ser que el único peligro que tiene comer mucho almidón (sea de maíz, de arroz, de mandioca, etc.) es que no aporta nada nutricionalmente. Bueno. Esto no es así.

Por ejemplo, existe la Amilofagia, que es un trastorno alimenticio que implica comer compulsivamente grandes cantidades de almidón o cualquier otro polvo o harina, que, usualmente, en su estado puro, “no se puede comer”.

Además, los alimentos ricos en almidón aumentan los niveles de insulina, y los niveles elevados de insulina han sido relacionados con un mayor riesgo de cáncer de mama, entre otras contraindicaciones del consumo excesivo de almidón.

 

Sulfitos

Los sulfitos, aunque su nombre suene simpático, son derivados del azufre que se utilizan como aditivos conservantes de los alimentos. Entre sus funciones encontramos:

– Conservar el color original de los alimentos

– Prevenir la oxidación de aceites y grasas.

– Extender la vida útil del alimento

– Prevenir el crecimiento de bacterias, mohos y levaduras, sobre todo en un ambiente ácido.

También están presentes en los vinos, el chocolate, se utilizan a veces para blanquear almidones de alimentos y para la producción de algunos materiales de embalaje, tales como el celofán y claro está, también, en la mayoría de las barritas de cereal.

Muchas personas desconocen que son intolerantes a los sulfitos y luego lo atribuyen a otros trastornos gástricos o enfermedades.  Al tratarse de un alérgeno de declaración obligatoria (de los 14 que existen), será fácil reconocer los alimentos que los contienen, puesto que debe estar indicado en la etiqueta, aunque sea en Letra Helvética con cuerpo 6 y en vertical. Como regla general, si el alimento tiene Sulfitos y si encontramos en la etiqueta siglas que van de la  E-220 a la E-228, mejor evitarlos. Claro que la obligatoriedad de incluirlo en la etiqueta, por ejemplo en Europa, es sólo cuando contiene más de 10mg de sulfitos por kg o litro. Por tanto, con menor cantidad es más complicado de detectar, tanto si el alimento tiene sulfitos, como si la enfermedad o el trastorno que estamos sufriendo tiene que ver o no con el consumo prolongado de esto, a lo largo del tiempo. Es algo así como la “Gota China”. Los efectos secundarios de la excesiva y recurrente exposición de nuestro cuerpo a los sulfitos van desde dermatitis, urticaria, diarrea, hipotensión, dolor abdominal y reacciones asmáticas y  alérgicas.

 

E471, mono y diglicéridos de ácidos grasos

Es un emulsionante natural y antioxidante que se obtiene por un proceso de hidrólisis de los ácidos grasos de animales o vegetales. Uno de los peligros es que cuando es de vegetales, hay una gran chance de que sean transgénicos. En grandes dosis provoca una mala asimilación de ácidos grasos esenciales y aumenta el tamaño del hígado y riñones, tal como se observó en animales de laboratorio. Otro tema es que al no especificar si el origen es animal o vegetal, quizás un alimento que parece vegano, lo tiene, pero es derivado de animal y no lo menciona.

También pueden encontrarlo como Monoglicéridos, Mono Estearato Gliceril y/o Monoestearina. A esta altura probablemente hayan encontrado 3 o 4 alimentos que tienen en su casa que contengan estas sustancias. Entonces mucha gente reflexiona: “Che, pero no se puede comer nada así!”…. y la verdad es que es preocupante. La industrialización de los alimentos ha arruinado una gran cantidad de productos que, si no son orgánicos o libres de agrotóxicos y GMO, mejor no consumirlos.

Aquí voy a hacer un alto en la enumeración de ingredientes y voy a extractar lo que dice la ANMAT, sobre los aditivos en los alimentos: “[…] La administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) recuerda a la población la importancia de leer en detalle los rótulos de los alimentos que consumen y conocer así los ingredientes y aditivos con los cuales han sido elaborados. Cuando hablamos de aditivos, nos referimos a ingredientes agregados intencionalmente, sin el propósito de nutrir, con el objeto de modificar  las características físicas, químicas, biológicas o sensoriales, durante el proceso de elaboración y/ó envasado y/ó acondicionado, almacenado, transporte o manipulación de un alimento. Es decir en general se utilizan para aumentar la estabilidad o capacidad de conservación, incrementar la aceptabilidad de alimentos genuinos, pero faltos de atractivo, permitir la elaboración más económica y en gran escala de alimentos de composición y calidad constante en función del tiempo. Son ejemplo de ello, los antioxidantes, espesantes, colorantes, los conservantes etc.[…]”

Estudios en Tanzania y en Holanda por ejemplo, asocian, además de los efectos secundarios generalizados que ya hemos visto de los aditivos en la salud, el aumento y desarrollo de la hiperactividad en niños que previamente no habían demostrado ningún síntoma relacionado. 

Hace unos 15 años, las barritas de cereal parecían ser la solución a que los niños no coman tantas golosinas porque el azúcar les hacía mal a los dientes si comían caramelos o chocolates. Bueno, tengo una noticia para darles, ya sean padres, adultos responsables o simplemente gente que se quiere alimentar bien. Las barritas de cereal industrializadas, hoy en día, en general, son barritas de veneno. 

Sin embargo, no todo está perdido. Existen marcas que utilizan azúcar mascabo, miel y sólo poseen conservantes naturales o que no son nocivos para la salud. Aquí tenemos otro problema. Si bien hay un montón de marcas artesanales, que según los ingredientes, sólo tienen: Miel, Avena arrollada, Pasas de Uva, Almendras, Nueces y Copos de Maíz (por ejemplo), no cuentan con RNE (Registro Nacional de Establecimiento) ni RNP (Registro Nacional de Proveedores) que son los dos permisos que deben tener los establecimientos serios en CABA, para poder elaborar alimentos bajo normas permitidas de elaboración. Quizás algún productor artesanal, tiene la mejor voluntad, pero al hacer las barritas no se lavó bien las manos y eso, por más que no tenga conservantes ni esté alterado genéticamente, también es peligroso.

Entonces, ante la duda, mi recomendación es, que si van a comprar barritas de cereal por un tema de tiempo, o practicidad, en vez de hacerlas en casa, compren una de una marca que al leer los ingredientes, ustedes puedan entender qué es lo que tiene (en vez de siglas y/o nombres impronunciables), que no tenga azúcar blanca ni aromatizantes ni colorantes y que se fijen que tengan RNE, RNP. 

En cuanto a los conservantes (que mejor siempre que no los tengan pero obviamente al ser alimentos procesados e industrializados, los van a tener) que sean los más naturales y de baja toxicidad. ¿Y cómo saber si son dañinos o no tanto? Aunque al principio sea engorroso, anotan el número o el nombre que leen en la etiqueta, y luego lo buscan en internet. Pueden leer mi nota anterior “Aditivos Que No Suman “ que allí hay varios. La realidad es que por más que sean aditivos permitidos, también son perjudiciales para la salud, ya que lo que para la legislación es una cantidad permitida, en 3 barritas por día, durante 5 años, nos puede perforar el intestino. 

  

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