31/03/2019

MARIANNE FAITHFULL

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

POR ARIEL STIEBEN

Cómo sobrevivir al sexo, las drogas y el rock and roll.

                 Presten atención: esa mujer que ahora se apoya en un piano, enciende un cigarrillo y se pone a cantar una canción de Kurt Weil, se llama Marianne Faithfull. ¿La ven? ¿La pueden escuchar? Está cantando “The ballad of the soldier’s wife” con versos de Bertold Brecht. No aparenta mucho menos de la edad que tiene. En pocos meses  va a cumplir setenta y dos. No tiene la energía de Tina Turner, ni la belleza de Catherine Deneuve, ni la presencia de Sofía Loren. Pero esa mujer tiene sobre sí una gran historia en la que conviven el mayor descontrol y el espíritu creador. Fue amante de rockeros famosos y amiga de los escritores beatniks, grabó más de veinte discos, actuó en dieciséis películas y una decena de obras de teatro, estuvo al borde de la muerte a causa de las drogas, volvió locos a hombres y a mujeres con las mismas armas; la seducción y el talento. Si alguien es el fiel reflejo de lo que fueron los años ´60, esa persona se llama Marianne Faithfull.

LOS AÑOS SALVAJES

Marianne Faithfull nació el 29 de diciembre de 1946 en las afueras de Londres. De familia materna con pasado noble, entre sus parientes se encontraba el barón Leopold von Sacher-Masoch, inmortalizado en la palabra “masoquismo”. Su abuelo paterno, Theodore Faithfull, era un sexólogo que se arrogaba haber inventado una máquina contra la frigidez. Su padre era un espía al servicio de la Reina durante la Segunda Guerra Mundial. A los trece años, Marianne empezó a estudiar teatro y aprovechando su buena voz, consiguió cantar en algunos boliches y clubes. No tenía más de quince cuando ya era una habitué de los clubes nocturnos más populares de Londres en los que no pasaba desapercibida con su rostro cargado de inocencia y sus actitudes desenfadadas. Mientras tanto, seguía su formación como actriz y sentía verdadera pasión por los intelectuales franceses. En su excelente “Una autobiografía”, Faithfull resume los principios que guiaban su vida: “El amor libre, las drogas psicodélicas, la moda, el Zen, Nietzsche, dijes tribales, existencialismo a medida, hedonismo y rock and roll.”

A los diecisiete años  conoció a su primer esposo, John Dunbar, unos pocos años mayor que ella, que estaba conectado con el mundo de los artistas beatniks y los jóvenes rockeros del circuito londinense. Es decir, Los Beatles y Los Rolling Stones.

Fue en una fiesta donde estaban los Stones donde la vio su representante, Andrew Oldham, quien enseguida vio en ella un producto comercial. Le preguntó si sabía cantar y allí mismo se convirtió en su representante. El propio Oldham repitió muchas veces la razón: “Vi un ángel con grandes tetas y lo contraté.”

Mick Jagger y Keith Richards también quedaron encantados con esa chica y le compusieron un tema que fue el primer éxito de Faithfull como cantante: “As tears go by.”

Pero ella por entonces estaba interesada en otro Stone, Brian Jones. Y más que en él, en su pareja, la modelo Anita Pallenberg: “Era la mujer más increíble que he conocido en mi vida. Deslumbrante, hermosa, hipnótica e inquietante. Su sonrisa con aquellos dientes carnívoros, lo borraban todo.”

UN STONE TRAS OTRO

Después de los escarceos amorosos con Jones, el primer Stone con el que pasó noches furtivas fue Keith Richards. Ella nunca olvidaría esa primera noche de pasión que culminó con ella enganchada con Keith y el diciéndole que quien realmente la quería era Mick Jagger. Richards no quería compromisos con Marianne porque entonces estaba ya enamorado también de Anita Pallenberg, pareja de Brian Jones hasta la muerte del músico. Anita y Marianne tuvieron también su propia historia amorosa: “Hacíamos lo que hacen las chicas. Nos besábamos. Nos bañábamos juntas. Yo estaba totalmente enamorada de Anita. Era tan bonita. La única vez que empezamos a hacer el amor, Mick y Keith nos pescaron in fraganti. Estábamos en casa de Keith y Anita, acariciándonos y besándonos en la cama, cuando ellos entraron. La actitud de Mick fue: “Unámonos a ellas”. Pero Richards cortó aquello inmediatamente.” Casi un teleteatro pero con mucho más sexo.

Por entonces, Marianne y sus amigos experimentaban con todo tipo de drogas. Pasaban de los ácidos a las anfetaminas, del hachís a las pastillas más exóticas y vivían intoxicados. La muerte de Brian Jones fue un llamado de alerta que Faithfull escuchó a medias. Al poco tiempo de este episodio estuvo seis días inconsciente por una sobredosis.

Marianne dejó a su marido para irse a vivir con Mick Jagger. Su vida transcurría entre conciertos de rock propios y de los Rolling, entre charlas con Ginsberg y la actuación en películas de arte como “Hamlet” de Toni Richardson o en films clase B con Alain Delon.

AMANTES DE CALIDAD, EN CANTIDAD

Marianne practicaba el amor libre y sus amantes eran habitualmente hombres famosos, pero no descartaba a los anónimos y a las mujeres: “La chica de colegio de monjas leyendo libros prohibidos en el inodoro, la bohemia en ciernes, la estrella del pop, la esposa, la madre. Entre los diecisiete y diecinueve años, me despojé de innumerables vidas pasadas y, de la noche a la mañana, desarrollé otras nuevas sin que ninguna de ellas me pareciera lo bastante real. Tomadas en serio, cualquiera de ellas podría haberme llevado a una vida razonablemente feliz. Pero a mí no me interesaba la felicidad. Buscaba el Santo Grial.”

El punto culminante del descontrol fue una fiesta de drogas en la que llegó la policía y encontró a Marianne Faithfull desnuda en una reunión en la que era la única mujer. De esa fiesta, Mick Jagger fue a dar un paseo con sus huesos durante un tiempo a la cárcel.

Si a una groupie se la calificara por la calidad de amantes o de aquellos con los que tuvo algún tipo de historia o histeria sexual, Marianne Faithfull se lleva la categoría de reina. Sumen: Brian Jones, Mick Jagger, Keith Richards, Roy Orbison, Bob Dylan, Jim Morrison, Jimi Hendrix, David Bowie… Pero Marianne no era sólo buena a la hora de la seducción. Canciones compuestas por ella como “Sister Morphine” son hitos del buen rock británico. Hace algunos años se la vio en los cines argentinos actuando en “Intimidad”, la fallida película de Patrice Chéreau. Ahora hagamos silencio. Está cantando “Mack the knife”. ¿Pueden escucharla?

  

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