13/06/2018

El Yogur casero – Receta

 

Comamos seres vivos y radiantes que contribuirán a desarrollar nuestra flora bacteriana y dejarán en nuestro intestino un precioso jardín, haciendo que la comida que comamos sea digerida en forma adecuada, saludable y al mismo tiempo dando al sistema digestivo vitalidad y dinamismo, haciéndonos sentir mejor.

Por Pol Pliegues

El yogur y su reproduccion

 

         Para que todos entendamos digamos que las bacterias que producen yogur son unas grandes comilonas y les encanta el azúcar que hay en la leche llamada lactosa (esa que los intolerantes a la lactosa no toleran y por eso no toman leche). Pero la lactosa es un azúcar muy grande y no les entra en la boca entonces usan un arma de guerra y la cortan en dos y allí se la comen una por una, ¡Divide y vencerás !, gritan su arenga blandiendo su espada llamada lactasa corta lactosa en dos y separa; por un lado amontona la glucosa y por otro la galactosa, y así divididas, las hordas bacterianas comen, cagan, mean y se tiran pedos, mientras se reproducen como conejos en criadero, siguiendo con el divino festín… Primero el plato principal y luego el postre, así que los lactobacilus, una vez terminada la comilona, cagan (producen ácido láctico, ese leve sabor ácido que notamos en el yogur) y al mismo tiempo se tiran pedos de tanto comer (ese aroma tan característico del yogur). Todo esto ocurre si y solo si la temperatura es la adecuada, entre 41 y 43 grados centígrados.

Una vez consumada la batalla contra la lactosa y habiendo comido todas sus partes, las bacterias dejan de reproducirse y es allí cuando el yogur está terminado. La leche ya no es leche, pues se ha espesado y es momento de colocar el yogur en la heladera, pues de esa manera bajamos el índice de natalidad en las mismas y aletargamos su vida. Ya no tienen de dónde comer y están tan apretadas unas a otras que tampoco se pueden mover, por eso la leche es más espesa. Si pasa mucho tiempo las mismas se mueren y surge una nueva especie de bicho que se come a estas y allí es donde el yogur está feo o fuera de fecha de vencimiento; generalmente los yogures industriales duran tres semanas con una buena cadena de frio, mientras los caseros al fin de una semana ya hay que pensar en descartar, pues comienza a notarse en la superficie del mismo una leve coloración rosada similar a un hongo que seguro está comiendo cadáveres bacterianos. No dejemos que esto pase y comamos seres vivos y radiantes que contribuirán a desarrollar nuestra flora bacteriana y dejarán en nuestro intestino un precioso jardín, haciendo que la comida que comamos sea digerida en forma adecuada, saludable y al mismo tiempo dando al sistema digestivo vitalidad y dinamismo, haciéndonos sentir mejor.

Los intolerantes a la lactosa pueden comer yogur, ya que la misma fue partida en dos: glucosa y galactosa, devorada por las lactobacilus bulgaricus (de acá sale el término tan galante de algunos ciudadanos cuando se dirigen a su conquista sexual: te parto al medio y luego te como a besos).

 

Proceso para reproducir las bacterias y hacer de la leche yogur

 

Ingredientes y utensilios

 

1 yogur llamado natural de esa marca que es el apocope de dos provincias

2 litros de leche entera de la buena

1 cacerola con tapa de acero inoxidable en donde quepan los dos litros de leche y el yogur

1 termómetro para alimentos

 

Procedimiento

Poner los dos litros de leche junto con el yogur en la cacerola, revolver continuamente mientras calentamos la misma sobre la hornalla midiendo constantemente con el termómetro la temperatura  hasta que llegue de 41 a 43 grados, no más.

Retirar del fuego y envolver con un paño grueso para que no pierda calor y dejar reposar toda la noche en un lugar tibio. Es mejor envolverlo con un buzo de frisa o una toalla gruesa o un trozo de frazada, algo que no deje que el calor escape. Puede también ponerse esta cacerola en un fermentador que se vende para hacer exclusivamente yogur, hay de varias marcas, algunos traen envases individuales para los mismos, otros simplemente mantienen la temperatura constante durante las 8 o nueve horas que dura el proceso.

A la mañana siguiente colocar la cacerola en la heladera y esperar a que enfríe para consumirlo Estará más espeso y asentado. Se sirve natural, endulzado con azúcar o edulcorante o salado con sal a la griega.

 

En próximas recetas incluiremos detalles para preparar postres, panes o simples salsas o aliños con este yogur.

  

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